“Hola” escribe, y miro la imagen de su display, “sigue igual de posera”, pienso. Me envía un zumbido pero aún así no contesto, mis ganas de teclear son las que ella tiene por la ortografía. “Moyesa”, me dice, y recuerdo los potes de moyesa, de tomasa y de kichu al final del counter en el que pasaba ocho horas diarias manipulando una caja y vendiendo una sonrisa. “Señorita, qué tal?” contesto con el desinterés disfrazado en un emoticon, “¿seguirá igual de puta?”, pienso alzando los ojos. “Alli ps; enter; tu como stas”; “Se podría decir que bien, pero (emoticon) no sé; enter; a ti qué tal te va?”. Contesta en cursiva y en rosa, con ese lenguaje de abreviaturas que a veces hacen ininteligible lo que dice. Cambia de imagen pero es como si fuera la misma, similar ángulo, picado; similar plano, medio; mismo rostro, “ahora usará de contacto?”. Hablar con ella siempre me resultó aburrido y apuesto a que era recíproco, por tal continuar una conversación por el Messenger era una hazaña que no estaba dispuesto a efectuar. Pregunta – respuesta, nada de comentarios, un jajaja brincando, un smiley retorciéndose de risa en el espacio, ninguna sustancia, como cuando paseaba mis manos por su vientre, sólo quería tirar, nada más, ¿estar? Ella no hubiera aceptado, ella era eso que no estoy dispuesto a repetir en el texto.
Responde mis preguntas forzadas, “seguirá con el mismo pata?”, sí, que le iba bien en el banco, que compró su entrada para el concierto de Andrea Boccelli, que sí, sí, sí, y dejé de preguntar ¿Por qué no me la llegué a tirar? No sé, era tan huevón entonces, algo de miedo quizá, pero sí, me calentaba, cómo me apachurraba, cómo disfrutaba de su cuello, de su rostro, de su vientre, su vientre, era una calentadora “seguirá igual?”. Dejé de preguntar y al rato cambié de estado a No Conectado hasta que ella cerrara su cuenta, o al menos lo aparentara. En fin, nos seguiremos cruzando, ella con sus nicks estúpidos dignos de su cerebrito escuchando esas tonterías pop que tanto me joden, y yo creyéndome la gran vaina, y pasará un buen tiempo hasta que ella vuelva a decir Moyesa y repetiremos el mismo proceso.